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¿DÍA
DE NAVARRA? |
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José
Ángel Perez-Nievas Abascal
Secretario
General del Partido Carlista-EKA |
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Acaba
de celebrarse el llamado Día de Navarra, pero con
celebraciones distintas, oficiales unas, más
populares otras y la indiferencia de los más,
aprovechando únicamente el ser día festivo. Ello nos
lleva a la consideración de que algo falla. Mal por
las celebraciones oficiales, que prevaliéndose de sus
posibilidades no han hecho el más mínimo esfuerzo
para aglutinar ideas y proyectos, de tal manera que
fueran celebraciones |
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de todos, realmente
populares, fueran cuales fueren las ideas de unos u otros. Incompletas las más populares, pues por carencia de medios, y
obstáculos del poder, no llegan a conocimiento de todos,
salvo a sectores muy restringidos de determinadas zonas, lo
que hace que a ojos de muchos sean también parciales.
Resulta escandalosa la maniobra política en que convierten
los de Unión del Pueblo Navarro (qué obsesión con la
manipulación y atribución de nombres y símbolos) cualquier
celebración y muy especialmente la de este día. Pareció que
el día estaba establecido a mayor honra y gloria de la
Constitución de 1978, de la que se han convertido en
paladines, con olvido de que su fundador y primer presidente,
D. Jesús Aizpún, votó en contra de su aprobación y en
aquellos tiempos, enemigo acérrimo de la misma.
Asustan las palabras del señor Sanz anunciando las
celebraciones que se preparan para homenajear en su milenario
a Samcho Garcés III, conocido como Sancho el Mayor,
aglutinando, por unas u otras razones, bajo su reinado, la
mayor expansión de Navarra, y al que se aplicó también el
calificativo de Hispaniarum rex. Y digo que asustan
porque tenemos el precedente de su reacción frente a las
intenciones del Ayuntamiento de Fuenterrabía de honrarlo
dedicándole un monumento.
Es cierto que la Historia se manipula con claras
intencionalidades políticas. Es difícil con mentalidad de
hoy juzgar determinados hechos históricos, cuanto más si a
esa dificultad se añaden parcialidades políticas. Nos
resulta incomprensible que Francisco de Jassu -San Francisco
Javier- tuviera dos hermanos, Miguel y Juan, defensores de
Amayur, y puesto precio a su cabeza, por el conquistador de
Navarra, hasta que fueron indultados; que la conquista que
hiciera sufrir tanto a su madre, que firmaba como la triste
María de Azpilicueta, y que al mismo tiempo su hermana
Magdalena fuera educada en la corte de Isabel la Católica,
reina de Castilla de quien fue dama de honor hasta que ingresó
en un Monasterio de Gandía.
Los reinos de Aragón y Castilla nunca dejaron que Navarra
siguiera su camino, y siempre de una u otra manera se
interpusieron en él. Y dentro del segundo, Álava, Vizcaya y
Guipúzcoa, Vizcaya y Guipúzcoa, separadas voluntariamente
del Reino de Navarra y también Álava, aun cuando no así
Vitoria que resistió heroicamente el asedio a que fue
sometida. Y como muestras de su implicación dentro de
Castilla están las celebraciones de las tolosanas por la
batalla de Beotibar, y los cañones de la batalla de Belate en
1512, que pasaron al escudo de Guipúzcoa, en recuerdo de la
carta de los guipuzcoanos, dirigidos por el señor de Lizaur
al grito de "España, España", contra la
retaguardia del ejército de Juan de Albret, arrebatándoselos.
Y el orgullo de Vizcaya frente al Reino de Navarra, según
relata Labayru en su Historia General de Vizcaya. La anécdota
se produce el año 1745, reinando Fernando VI de Castilla y II
de Navarra. La infanta Mª Teresa, camino de Francia para
contraer matrimonio con el Delfín de Francia, pasa por
Vitoria, hay un besamanos y salta la chispa. Navarra pretende
ser antes que Vizcaya por su condición de Reino frente al Señorío.
Se opone Vizcaya, alegando en su favor, que su unión a
Castilla fue voluntaria y desde hacía más de quinientos años,
mientras Navarra lo había sido por derecho de conquista y no
hacía más que doscientos años. Dieron la razón a Vizcaya y
pasó antes a rendir pleitesía. Y para reforzar la decisión,
además señalaban que en función de esas razones entre los
escudos de la Corona figuraba el del Señorío en sexto lugar
y a la derecha, mientras que el de Navarra en décimo lugar y
a la izquierda.
AS tropas que mandaba el Duque de Alba, cuando comenzó la
invasión de Navarra, por Sakana, partiendo de Álava, en gran
parte, estaban formadas por vizcaínos, alaveses y
guipuzcoanos y navarros beamonteses, -nuetras eternas
disensiones-, lo que en gran parte explica la facilidad de la
conquista y el que Tudela fuera la última ciudad del reino en
ser conquistada, tal vez por agramontesa. La misma composición
tenían años más tarde las fuerzas castellanas (entre las
que se encontraba Iñigo López de Oñaz -San Ignacio de
Loyola-) que trataban de evitar la reconquista de Pamplona;
las que intervinieron en la batalla y desastre navarro de Noáin
o asediaron la fortaleza de Amaiur.
Ya que hemos hablado del trato que de siempre nos dieron los
reinos de Aragón y Castilla y Álava, Vizcaya y Guipúzcoa,
tampoco podemos olvidarnos del trato dado en la Constitución
de 1812, en las leyes de 1839 y 1841, e incluso en la
actualidad, perdidos nuestros representantes en la marea del
Congreso de los Diputados, donde siempre que se habla de
nacionalidades históricas, nunca se menciona a Navarra.
A nadie se le ocurre oponerse a la Unión Europea, por el
hecho de que no hubiera existido nunca antes, y hubieran
andado siempre a la greña los que ahora quieren unirse y
dotarse incluso de una Constitución. Sin embargo, entre
nosotros parecen ser obstáculos insuperables.
La historia debe servirnos para aprender de ella, aprovechar
lo bueno y rechazar lo malo, pero nunca, para copiarla, pues
cada tiempo tiene sus problemas y requiere soluciones propias.
Lo que debemos rechazar de plano son nuestras disensiones
internas, que den lugar a divisiones, que no quieren decir,
ausencia de pluralidad de opciones. Y no podemos olvidar que
Euskalherria es una realidad sociológica y lo son las Españas
y nosotros somos quienes tenemos que resolver como podemos
articular o rechazar que esas realidades sociológicas se
conviertan o no en realidades políticas y caso afirmativo, la
forma en que hayan de serlo, sin que ninguna posibilidad esté
cerrada, tenemos que decidirlo nosotros pero sin imposiciones
de nadie.
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RESPETO
DEMOCRÁTICO |
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Begoña
Aguirre Fernández
Secretaria General del Partido Carlista-EKA |
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Sí,
es lo que se me ocurre pedir y eso que todavía
no ha terminado la jornada electoral. En las noticias
del mediodía, veo con indignación, que
todavía sin saber resultados, aunque al parecer
están más que previstos, los candidatos
al Parlamento Navarro, uno tras de otro, pasan por
los Colegios Electorales para emitir su voto y hete
aquí que todos
salen en |
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imagen a la hora de depositar
la papeleta y a continuación son entrevistados
por una cadena de Televisión, ETB, para ser
más exactos. Bueno, casi todos, porque José
Ángel Pérez Nievas Abascal, de sobrada
valía y talla política por su trayectoria,
no aparece.
Si
es que no hubiera estado con él dando las vueltas
de rigor por los distintos colegios durante toda la
mañana, una vez que ejercimos nuestro derecho
al voto, dicho sea de paso, en labores de vigilar
el que no faltaran o estuviesen en orden las papeletas,
teniendo que en algunos casos parar la votación
durante unos minutos porque no estaban a la vista
o simplemente faltaban, podría haber pensado
que todavía no había acudido a votar,
pero quiá, de sobra sabía yo que lo
que pasaba es que parece que somos, o por lo menos
nos tratan como a un Partido del que hay que huir
como de la peste.
Ni
que decir tiene que la última semana de campaña,
ha sido un apartarnos de todo, como si hubiéramos
desaparecido. Ni siquiera se dignaron mencionar nuestro
mitin de cierre de campaña. Menos mal a los
anuncios en la prensa, eso sí pagados religiosamente,
que si no los electores han podido pensar que renunciábamos
a la contienda, porque de eso es de lo que se trata,
de plantear una dura batalla con el fin de conseguir
el mejor trozo del pastel o del queso que tan bonito
nos lo presentarán mañana, sin que cuente
para nada el programa ni los votantes, para después
de tirarse los trastos a la cabeza durante días,
terminar en el mismo carro. ¡Con tal de conseguir
el poder!
Como
he comenzado, termino, solo pido respeto, simplemente
respeto democrático.
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