DÍA DE REFLEXIÓN
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Los mítines, el estrechamiento de manos, las músicas altisonantes, las sonrisas ensayadas, las inauguraciones y todo tipo de artimañas para rascar votos. Creo que el verdadero periodo de reflexión ha de empezar al día siguiente de las elecciones, es absurdo que se realice un día de reflexión antes de los comicios cuando todo el mundo sabe ya hacia quién se va a decantar. La auténtica época de detenerse para meditar ha de iniciarse una vez se cierran las urnas y se firman las actas. Los candidatos han de ver porqué han bajado o subido en votos y con humildad (cosa que es difícil de encontrar en estos años que nos ha tocado vivir) revisar su forma de actuar o si son los idóneos para encabezar una lista. Pero no sólo han de reflexionar los candidatos sino, de forma muy importante, los medios. Han de estudiar cuál ha sido su papel en unas campañas electorales en las que cada día se cierra más la posibilidad de que otros partidos que no sean los mayoritarios entren en la escena política. En muy pocos hay tratos de igualdad de espacio y en ninguna se cubre igual un mitin de un partido que se sabe que no tendrá representación que la llegada de José Maria Aznar. Todos pensamos, es obvio ¿cómo se van a cubrir igual? Éticamente se debería realizar así. Quién sabe, quizás si se hiciera de esa manera los resultados electorales cambiarían. Pero, como decían los presentadores de Caiga Quien Caiga, eso... nunca lo sabremos. El caso más flagrante es el de Televisión Española en Navarra que recurrió a la propia Junta Electoral Central para no emitir la publicidad de los partidos que no tengan ya representación política. Si señor, más papistas que el Papa. Si debemos ser los medios quienes abramos el panorama, no lo cerremos a los poderes ya existentes. En fin, siempre quedará la utopía.