CANDIDATOS AL PARLAMENTO
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De las nueve candidaturas que se presentan a las elecciones al Parlamento Foral, del que saldrá el Presidente del futuro Gobierno de Navarra, excepto UPN, PSN y CDN —curado de sus veleidades—, las otras seis llevan en su programa la incorporación de Navarra a Euzkadi o a Euskalerria, como ahora dicen para asustar menos. Así de la AuB, donde se adivina la prolongación de Batasuna, hasta los que se autodenominan Partido Carlista, quizá con el mismo Dios, dudosa la Patria y pasando del Rey, los seis partidos quieren llevarnos al huerto de Arzalluz e Ibarreche, paraíso soberanista de sus súbditos y purgatorio para otros miles de vascos. Viven de la mentira y el supositorio, porque si se efectuase el referéndum sobre Ia autodeterminación que simulan querer —lo apuntaba J. M. Calleja— sobre toda su territorialidad, se quedarían sin plumas y cacareando. Aquí iban a sacar muy pocos votos y en Francia nunca se han comido una rosca. Hay más vascos no nacionalistas que los que comparten los planteamientos del PNV, de EA, de AuB, de Aralar, de Batzarre y de los carlistas conversos al aberzalismo.
El PNV era un partido católico, demócrata y burgués. Unido ahora electoralmente con los heresiarcas de Garaicoechea, sabemos su estilo de gobernar y el ambiente de paz y felicidad que ha creado en Euzkadi. Media población se siente discriminada y perseguida. El que no piensa como ellos tiene que emigrar —200.000 prófugos— o marginarse, o llevar escolta. La policía autónoma está a las órdenes del partido gobernante, que ejerce Ia censura en los medios de comunicación oficiales. Han inventado una lengua nueva con la que pretenden colonizar Navarra, sin respeto a las viejas hablas vascongadas. Es absolutamente necesario conocer el batúa para ocupar cualquiera de los 50.000 puestos administrativos con voto cautivo. Han barrido de Euzkadi, desde 1980, a 17.300 maestros. Nunca han pensado en serio en acabar con el terrorismo. Las relaciones de ETA con el PNV son fluidas, abundantemente documentadas en El saqueo de Euzkadi y Arriba Euzkadi -dos libros para meditar antes de votar—. Herrera y Durán dicen que ETA nunca ha perdido el apoyo de sus mayores del Partido Nacionalista.
Si los seis pro-euzcadianos ganasen las elecciones, solos o en tortilla, Navarra se convertiría en prolongación de un extraño territorio europeo rechazado por la Comunidad. Desde Vitoria nos nivelarían, aplicando a la mayoría los métodos fascistas que utilizan con sus disidentes. Hay que ver estos días, sin respetar parlamentos, ni jueces, ni gobiernos españoles, cómo defienden los alrededores de ETA. No en vano los fines son los mismos v los medios se los reparten.
Volviendo a nuestros partidos, del PNV-EA está todo dicho; de AuB también se sabe y hasta demasiado, aunque en principio quedaría excluido si no gana el recurso ante el Supremo; IU forma parte del Gobierno vasco: comparte, luego aprueba su política. Aralar, que es nuevo, lo ha dejado claro en su programa. Habría que añadir que su fundador fue propuesto directamente por ETA, no por HB, -véase El saqueo..., pág. 238— para representante en las instituciones navarras, en 1993. Nunca ha condenado un atentado; se queda en la lamentación porque cree que la sangre no favorece a sus fines independentistas. Batzarre se ha moderado bastante y es sincero en su rechazo a la violencia, pero tampoco ve con malos ojos una unión con los vecinos. Y por fin, en la cola, el Partido Carlista, cuya presencia no pasa de testimonial -¿a quién pretenderá quitarle votos?— también con querencia al oeste. Seis contra tres…
De los tres hablaremos otro día. No preocupa —y me refiero únicamente al tema de Euzkadi—la actitud del Partido Socialista. No se manifiesta con la claridad a que tiene derecho el elector, ni dice quienes serán sus socios si llega al Gobierno. No hay mucho donde elegir. Ha roto los pactos con UPN; algo natural en fechas preelectorales, pero tendrá que considerar que, si no hay mayorías absolutas Navarra sólo podrá salir adelante, sin entregarse a la voracidad nacionalista, con un pacto entre partidos que creen en la personalidad de nuestro reino y en su pertenencia a una patria común.
El momento es peligroso. Nos atacan por todas partes. Aquí vienen corrica, manifestaciones, aberris, fiestas ikastolarras, mitineros, conjuntos cantando insultos y blasfemias, y continuas alusiones y amenazas, mientras nos roban los símbolos y nos utilizan hasta para la metereología. Son libres de circular y les respetamos; pero que ellos también entiendan nuestra forma de ser vascos, porque lo somos más que ellos. Pero distintos.