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La Audiencia Nacional ha reconocido a Aniano Jiménez
Santos y a Ricardo García Pellejero como víctimas del terrorismo,
según informó ayer el Partido Carlista, en contra de lo que durante
dos años ha estado manteniendo el Ministerio del Interior, con lo que
obliga al departamento dirigido por Ángel Acebes a indemnizar con 23
millones de las antiguas pesetas (tal y como dictaba la Ley 32/99 del
8 de octubre) a los familiares de cada una de las dos personas
asesinadas en los sucesos del 9 de mayo de 1976 en Montejurra.
La sentencia de la sección primera de la sala de lo
Contencioso-Administrativo, dictada el pasado cinco de noviembre, echa
por tierra todas las argumentaciones que hasta el momento había
mantenido el Gobierno central para negar la indemnización. En este
sentido, los únicos extremos que no respalda la Audiencia Nacional
son el pago de las costas procesales por el Ministerio y la concesión
de la distinción honorífica de la Gran Cruz prevista en la misma Ley
ya que señala que "no ha sido solicitada en vía administrativa
y cuya concesión, en su caso, corresponde no al Ministro del
Interior, sino al Gobierno". Por esta razón esta solicitud se
comenzará a tramitar, una vez que se ha reconocido la condición de víctimas
del terrorismo.
Se pone así un punto y aparte a una larga lucha jurídica que ha
mantenido el Partido Carlista y a su frente el secretario general de
Navarra, José Ángel Pérez-Nievas, durante cuatro años por tratar
de demostrar algo tan sencillo como que Aniano Jiménez y Ricardo García
fueron víctimas de una banda armada.
Sin embargo, contra esta decisión cabe todavía el
recurso del abogado del Estado en nombre del Ministerio de Interior
ante el Tribunal Supremo, aunque este extremo es poco probable.
Argumentos
La sentencia señala que las muertes se produjeron "por la
actuación de una persona integrada en una banda o grupo armado",
tal y como exige la Ley para el reconocimiento de víctima del
terrorismo, "con una coincidencia de objetivos y cierta
estabilidad, que impedía el libre derecho de los ciudadanos a
manifestarse". El mayor apoyo que tiene esta sentencia es el
hecho de que los nombres de los dos hijos de las recurrentes
(Magdalena Pellejero y Natividad Santos) aparecen en la "relación
estadística del gabinete de Administración, Documentación e Informática
sobre víctimas del terrorismo del Ministerio del Interior (folio 87 y
88 del expediente administrativo tomo II), en los que figura grupo
autor y en el interior de la casilla correspondiente c.tradicionalista".
Este dato fue descubierto por el abogado de las madres de los
fallecidos (Pérez-Nievas) al pedir la documentación existente al
respecto, información que hasta el momento desde este departamento se
había ocultado.
Pero la Audiencia Nacional, frente a las pruebas presentadas en
numerosas ocasiones por el Partido Carlista y que implican a Manuel
Fraga (entonces Ministro de la Gobernación) y a Adolfo Suarez
(Ministro Secretario General del Movimiento en 1976), califican los
sucesos de aquella mañana nublada de mayo como de
"enfrentamiento entre los partidarios de Sixto de Borbón y los
seguidores de Hugo Carlos de Borbón, tratando de obtener uno y otros
la primacía de los actos religiosos y políticos programados conforme
a ideologías divergentes aunque insertas en el Partido Carlista del
que constituyen dos facciones distintas".
Implicación del Estado
A pesar de ello, y aunque no ha sido ratificado en sentencias,
numerosas pruebas recogidas desde el día siguiente de los asesinatos
han venido a demostrar la implicación del Estado en estos sucesos.
En este sentido se encuentran las municiones halladas en la cima en
las que se podía leer Pirotecnia Militar, 25 cartuchos, la
pasividad de la Guardia Civil (con mayor presencia que nunca), las
reservas de habitaciones realizadas desde el Gobierno o las
declaraciones del fallecido general Sáenz de Santamaría, entonces
Jefe del Estado Mayor de la Dirección General de la Guardia Civil. Éste,
recordando los sucesos, señaló que "bajo la intención genérica
de reconquistar Montejurra y arrebatarla a los que calificaban
como rojos-marxistas, consiguieron que el Gobierno Arias-Fraga tomase
en consideración la propuesta de organizar la operación, que recibió
el nombre de Reconquista. Se establecieron contactos entre
organismos como el SECED (Servicio Central de Documentación de la
Presidencia del Gobierno y antecedente del actual CESID), la Guardia
Civil y los dirigentes del Partido Carlista ya citados (Sixto de Borbón
y José Arturo Marquez de Prado). El CESED, fundado por Carrero
Blanco, estaba dirigido en aquel momento por el general Juan Valverde.
Las reuniones fueron coordinadas por el propio Ministerio de la
Gobernación, cuyo titular era Manuel Fraga".
Además destaca que la financiación corrió a cargo de Oriol y
Urquijo, presidente del Consejo de Estado (presente en el acto y en
comunicación con el general Campano, secretario general de la Guardia
Civil), "quien depósito varias cantidades en diversas entidades
bancarias de Santander, Vitoria, Logroño, Pamplona y Burgos,
destinadas a los desplazamientos de sus partidarios" y
mercenarios como las asociaciones de ultraderecha: Guerrilleros de
Cristo Rey, Batallón Vasco Español, Fuerza Nueva, Internacional
Fascista Italiana y la Triple A argentina.
FAMILIAS
- Aniano Jiménez Santos "Estamos muy contentos y
emocionados de que lo hayan reconocido". Esas fueron ayer las
primeras palabras de Miguel García Pellejero, hermano del estellés
Ricardo, asesinado en la cumbre de un tiro que surgió entre la
niebla aquel 9 de mayo. "Al principio éramos un poco escépticos,
aunque yo menos, porque sé que Pérez-Nievas tiene mucho tesón y
al Partido Carlista también le interesaba para que se viera que
no tuvo culpa de nada. El Gobierno tuvo en sus manos el pararlo y
no quisieron. Por qué, pues ellos lo sabrán".
- Ricardo García Pellejero La reclamación del
santanderino Aniano Jiménez Santos la llevó un cuñado que
falleció hace un año y su testigo lo recogió otro, Laudelino
Cisneros. "Es un día importante aunque agridulce. Ha tardado
tanto que algunas personas como su madre o su cuñado no lo han
podido ver. Moralmente se ha hecho justicia, después de tantos años
se ve que fue un acto puro de terrorismo, con premeditación y
todo lo que conlleva. Quiero agradecer el apoyo de Pérez-Nievas y
de mucha gente de Navarra que nos han respaldado o escrito cartas;
siempre lo hemos agradecido".
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